Me decís que no te gusta dormir solo, y se me hace un nudo en el pecho.
Que parte de que quiero que estes durmiendo conmigo tengo que explicarte?
Me decís que nos escapemos, que vayamos a la Costa Amalfitana.
Italia, maravillosa Italia.
¿Quien no quiere morir de amor en Italia?, en Amalfi especificamente.
arriba de un Barco, viendo las casitas a lo lejos.
Tomando un vino tinto y comiendo unos deliciosos quesos.
Me veo riendome porque el sol me da en los ojos y me olvidé mis lentes,
te veo sonriendome porque estoy haciendo alguna torpeza.
No son tus ojos, es como me miran.
Me a traviesa la piel instantaneamente.
Me dejás desnuda, pero sigo con ropa.
Quiero arrancarme de a pedazos la carne que me quema.
Y sé que mi sed tiene nombre.
Y lo más extraño no es querer verte todo el tiempo, es que no puedo dejar de pensarte.
Te metés en mi cabeza todo el tiempo, es una forma de tener el control.
Necesito concretar lo que comenzamos recostados, mirándonos
cuando no sabía donde poner los brazos, porque solamente quería rodearte.
Quería rozarte, quería tocarte y besarte.
Pero entendiste, o escuchaste mi piel gritando.
Mi respiración se agita, no puedo controlarla.
Veo que tus manos se me acercan y me agarran.
Siento las yemas de tus dedos recorriéndome la espalda.
Arriba hacia abajo por el eje de mi cuerpo.
Estás trazando simetría en mi alma, o es que no entendes que me desespera que lo hagas?
Despacio, conociendome, conociendote, conociendonos.
La primera vez es algo majestuoso.
Brota de mí tanto, es una llamarada que no puedo parar.
Es fuego lo que siento, y al besarnos prendimos fuego el espacio.
Y el tiempo, porque rebota.
¿Cuánta gente lastimamos por estar ahora amándonos?
No es fácil controlarlo, y los sabemos.
Me duele el cuerpo.
Si liberamos tanto calor con un beso, te imaginas estando sin ropa?
Me gustaría ver el mundo arder, si hay perdedores…
Que sean ellos.
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